Todos estábamos en el dormitorio
a merced del cuidador.
Uno a uno hizo que nos acomodáramos en la cama, sentados recostados.
Con el arma en la mano, nos daba las órdenes.
No lográbamos comprender lo que sucedía;
como es natural, pensábamos que se trataba de un juego,
de una broma, de muy mal gusto.
Y si es real? Si pasa algo? Pero qué?
Qué sucede allá afuera?
No, no puede ser un arma, debe ser un juguete
o a lo sumo, está descargada.
Qué hacía él ahí?
Llegó mi turno;
con gestos me indicó que debía ligeramente recostarme
con la cabeza apoyada en el espaldar.
Obedecí sin darme cuenta todavía de lo que sucedía,
como si se tratara de un sueño.
De pronto sentí un silencio nunca antes conocido,
y algo caliente en mi frente.
Qué era eso?
No lo sé.
Pero escucho voces como si estuviera dentro de una botella.
Pasó algo?
No, nada, sigo mirando; siento un ligero calor
pero sigo mirando
y respiro también.
Ahora puedo mirar al cuidador,
pero está algo borroso;
siento un ligero calor que baja por mi mejilla derecha,
llega a mis labios,
trago,
trago nuevamente, ahora con dificultad.
Siento pasar saliva - algo salado -
Qué sucede?
Qué es?
La misma sensación cuando me he lastimado un dedo.
Qué pasa?
Quiero abrir la boca,
no puedo.
Quiero tomar un trago largo de aire,
no puedo.
Mi nariz se cierra.
Qué sucede?
El aire me falta,
quiero mover mis manos;
no puedo.
Qué está pasando?
Qué es esto?
Pero por qué?
Déjenme.
Ya no es gracioso esto,
siento mucha angustia,
quiero llorar, no puedo.
Quiero gritar
no escucho bien,
la mirada borrosa.
Qué me pasa?
Respiro muy poco.
Siento la nariz tapada,
me falta cada vez más el aire.
No puede ser.
Como si me fuera,
pero a dónde?
A dónde?
Qué hago?
Ayúdenme!!!
Ayúdenme!!!
Esto debe ser un sueño, despiértenme.
Ahora todo es silencio.
Distingo algo ligeramente al fondo:
el cuidador.
Ya no soy dueño de mi.
Me voy, me quiero ir.
Despierto del sueño.
Pesadilla diría yo.
24 de julio, 2008
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