Del fantasma a quien le dimos el nombre de adorado…
Yo fui bueno contigo. Tu desdén no me asombra.
Pues no me debes nada.
Yo fui bueno contigo; como una flor.
Un día del jardín en que solo soñaba
Me arrancaste;
Te di todo el perfume de mi melancolía
Y como quien no hiciera ningún mal me dejaste.
No te reprocho nada, o a lo mas mi tristeza,
Esta tristeza enorme que me quita la vida,
Que me asemeja a un pobre moribundo que reza
A la virgen pidiéndole que le cure la herida.
Arturo Borja
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