tuve que dejarlo lejos,
siempre tengo que escaparme
y abandonar lo que quiero.
Yo soy el buque fantasma
que no puedo entrar en puerto,
ando buscando refugios
en retratos y en espejos,
en cartas apolilladas
y en perfumados recuerdos.
Por mas que estiro las manos,
nunca alcanzarte yo puedo,
jugo de amargos adioses,
es mi vaso predilecto,
yo me bebo a tragos largos
mi pocima de recuerdos
y me embriago en lejanias
para acariciar mis sueños...
De Abel R. Castillo
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